LA CACÁSTROFE. CUANDO OLVIDASTE SACAR AL PERRO Y PONES AL ROOMBA A TRABAJAR

Tener un robot aspirador como el Roomba es todo un lujo en cuanto a la comodidad en las tareas de limpieza se refiere. Pero hay ciertas situaciones que, sino vigilamos, pueden convertir nuestro mágico dispositivo en todo un desastre. Una de las más comunes se produce cuando tenemos un perro en casa y nos olvidamos de sacarlo a hacer sus necesidades. Es muy probable que a más de uno os haya pasado y si no os ha ocurrido, seguid leyendo lo que le ocurrió a Jesse Newton, el orgulloso propietario de un Roomba y de una perrita, Evie.

Jesse Newton y su hijo, protagonistas de esta historia

NO PONGAS A TRABAJAR EL ROOMBA SI NO SACASTE A PASEAR AL PERRO

Todo ocurrió a principios de agosto del año pasado. Por primera y única vez, en algún momento entra la medianoche y la 1:30 de la noche, su pequeño cachorro Evie se hizo caca en la sala de estar. Era la primera vez que ocurría, y seguramente fue porque se olvidaron de sacarla antes de irse a la cama.

Os preguntaréis que cómo saben que tuvo que ser antes de la 1:30. Sencillo. Porque esa es la hora a la que se activa su Roomba. Porque cada noche, mientras duermen, su robot aspirador se dedica a hacer la limpieza. Y esa noche encontró la caca de Evie. Y tal como lo explica Jesse, empezó la “cacástrofe”, el “cacapocalipsis”.

Jesse explicó su traumática experiencia en Facebook, remarcando que, pase lo que pase, si alguna vez tu Roomba se encuentra con caca de perro, nunca lo dejes seguir. ¡Detenlo! No dejes que siga con su ciclo de limpieza. Porque la repartirá por todos lados: por todo el suelo, por las patas e los muebles, por la moqueta, por las alfombras. Te la encontrarás en las cajas de los juguetes de los hijos. Explica que esas impresionantes ruedas mejoradas para tener una mejor tracción dejarán  senderos de caca por toda la casa. Dice que su maravilloso Roomba, que recibe una cuidadosa limpieza cada noche, parecía un todoterreno cubierto de barro, ¡pero con caca!

Jesse hizo un dibujo de cómo quedó la sala de estar. ¡El Roomba es un artista!

 

TU HIJO TE DESPIERTA A LAS TRES Y TODO HUELE A CACA

Por supuesto, mientras esto sucedía, toda la familia estaba durmiendo. Hasta que su hijo de cuatro años se arrastró hasta su cama, ¡oliendo a caca! Jesse se levantó, se dirigió a la sala de estar y le extrañó que todo el suelo tuviera un extraño aspecto arenoso. Y en el medio, una masa marronosa e informe de color marrón, que recordaba vagamente a un Roomba con su luz verde brillante como si no hubiera pasado nada. ¡Tan orgulloso de si mismo! Jesse se despertó de golpe.

Lo primero que hizo fue limpiar toda la caca del pequeño y lo metió en la cama. Luego le pasó por la cabeza dejarlo todo para la mañana siguiente. Pero no podría dormir imaginándose esa zona de guerra en su salón. Así que, sin limpiarse los pies, se puso a la tarea.

Empieza por el amasijo marronoso que es el robot aspirador. Lo coge y lo tira a la bañera para que se empape bien. Y lo separa pieza por pieza, llenándose de caca hasta los codos. En ese momento es cuando oye ese típico ruidito que suena como “whirlllllllllllllllll-boop-hisssssssss” y que suena a algo electrónico que se muere. Y se da cuenta de que olvidó sacar la batería antes de mojarlo. ¡Sólo le faltaba eso!

A esas alturas, las palabras que salen por la boca harían enrojecer a Satanás. Suerte que el pequeño ya duerme.

TOCA LIMPIARLO TODO

El siguiente paso es limpiar la alfombra, donde empezó todo. Cuando le tira detergente a la alfombra, el detergente se ríe de él. Está claro que esa alfombra va directa a la basura. Pero se esfuerza en lavarla de todos modos, porque es la favorita de su esposa y ella le preguntará si no lo intentó.

Después de eso toca sacar los rollos de papel y gastar tres o cuatro para limpiar la caca de todos lados. Tuvo que usar aerosol con lejía porque había sitios que se había secado y no había manera de sacarla. Y luego pasar la mopa con vapor para deshacer el rastro dejado por las eficientes ruedas del Roomba.

Con todo esto, ya eran las 6 de la mañana. Jesse decide irse a dormir y dejar el resto para mañana.

Al día siguiente. Bueno, más bien luego, pudo comprobar que su fabuloso robot aspirador estaba definitivamente muerto. Pero tuvo suerte y se lo reemplazaron por un nuevo en el lugar donde lo había comprado.

Y Jesse acaba con esta profunda reflexión: “No dejes que tu Roomba corra sobre la caca de perro”. Ya sabéis. Id con cuidado.