CÓMO EVITAR DOLORES DE ESPALDA AL PASAR LA ASPIRADORA

Tener que hacer las tareas domésticas supone un gran esfuerzo. Pasar la aspiradora, fregar, quitar el polvo, limpiar los cristales, hacer las camas, planchar la ropa, fregar los platos, son trabajos que pueden desgastar mucho. Llegas del trabajo y encima te tienes que poner a hacer tu segunda jornada laboral para acabarte de deslomar. Aunque tengamos a mano maravillosos electrodomésticos como la aspiradora.

Y es aún más duro para aquellos/as que sufrimos algún tipo de dolencia en la espalda. En ese caso, la limpieza del hogar y el resto de las tareas domésticas acaban siendo un suplicio.

Una lesión severa en la zona posterior de nuestro cuerpo puede dejarnos incapacitados para desarrollar muchas de estas actividades tan rutinarias y sencillas.

Por eso es conveniente tomarse las cosas con calma y no forzar la maquinaria. La nuestra.

PASAR LA ASPIRADORA SIN CARGARTE LA ESPALDA

Sería maravilloso tener un robot aspirador que hiciera el trabajo por nosotros/as pero, por el momento, aún hay muchos que tenemos que conformarnos con seguir pasando la aspiradora. Y tampoco vamos a quejarnos. Al menos no nos toca barrer.

Pero bueno, también tiene su miga. Yo, por ejemplo, soy bastante alto, y después de una buena sesión de aspirado, acabo con la espalda cargadísima.

Así que me puse a buscar consejo por internet. A ver qué podía hacer para hacerlo más llevadero. Y la solución es sencilla.

Es una cuestión de coger la aspiradora con la postura correcta. Por ejemplo, para barrer o fregar, deberíamos sujetar el palo de la escoba o de la fregona de manera que las manos se encontrasen entre la altura del pecho y de la cadera; y manteniendo el cepillo o el mocho lo más cerca posible de los pies. El objetivo es simple, mantener la espalda en una posición recta pero natural, sin forzarla.

Y UN APUNTE SOBRE LIMPIAR CRISTALES

Al hacer tareas manuales como quitar el polvo o limpiar los cristales también nos podemos encontrar con situaciones que pueden generar un sobre-esfuerzo. Por un lado, al ser un trabajo tan rutinario, nos vemos en la obligación de ir pasando continuamente de una mano a la otra para compensar el esfuerzo de ambas extremidades, con lo que forzamos muñecas y codos. Por otro lado también nos podemos encontrar con tenemos cierta tendencia a forzar la espalda hacia atrás.

Bien, la postura de la espalda se soluciona siendo conscientes y vigilantes, pero cuando llevas un buen rato ya no sabes lo que haces y al final no tu cuerpo se resiente.

Una buena solución es acabar lo antes posible. Y eso se puede conseguir con un aspirador limpiacristales. Son unos aparatos fantásticos que aúnan las ventajas de una aspiradora con la eficacia de cualquier limpiacristales, consiguiendo que limpiar ventanas, mamparas y cualquier tipo de cristal se acabe en menos tiempo, por lo que nuestro cuerpo lo agradecerá.